agosto 15 / 2017

EDIFICAR SOBRE LA MARCHA

Autor: Comunicaciones Atlético Nacional

Juan Manuel Lillo construye viendo lo que sucede en el terreno de juego y con una base de jugadores que apenas completó para el juego ante Junior. Con la posibilidad de sumar sesiones de trabajo, conceptos, entrenamientos y adaptaciones durante los días que no estuvo nada en juego antes de Jaguares, el crecimiento del equipo debe notarse pronto.

 

Por Ramón Fernando Pinilla H.

 

Van siete fechas del torneo colombiano y Atlético Nacional presenta 4 triunfos, un empate, dos derrotas y un cambio funcional que viene adaptando el técnico español Juan Manuel Lillo que tiene muy contentos a los jugadores por lo novedoso del sistema. Pasar de 4 en el fondo a línea de tres con rombo en el medio y enganche y dos puntas no es aplicable de forma perfecta de la noche a la mañana. El trabajo, la insistencia y la credibilidad son fundamentales para lograr el perfeccionamiento.

 

Y eso ha venido desarrollando Atlético Nacional con destellos de buen fútbol. Por ejemplo en Barranquilla el equipo jugó de igual a igual ante Junior y perdió porque los diferentes de un lado construyeron la ventaja y los de nuestro lado dilapidaron las opciones. Y esa sea quizás la gran preocupación del verde hoy en día: la falta de contundencia. Pero esos temas en el fútbol siempre se resuelven con tiempo, máxime cuando hay goleadores como Moreno, Rentería y Lucumí en el plantel.

 

En todo caso el veredicto no es en agosto, para un equipo en construcción desde junio. Deberán llegar más partidos, más sicronización, mayor tiempo de trabajo, más capacidad de reunir a la gente alrededor de la idea. Con jugadores apenas llegados en la última semana de julio, quizás noviembre sea el mes para calificar la tarea. Se han visto cosas muy buenas como el toque, la tenencia, las triangulaciones, la llegada en bloque al área rival, la presión alta, los cambios de frente, la forma en que el equipo obliga al rival a retroceder y varias más. Como se dijo, la falta de efectividad en el arco del frente es algo a corregir, así como la continuidad en el método durante un tiempo más prolongado en los partidos. Hay tiempo. Hay nómina. Se tiene respaldo. Se cuenta con individualidades. Seguramente lo que no existe es la posibilidad de fallar. Nacional debe rendir sí o sí en noviembre y diciembre y para ello agosto, septiembre y octubre deberán ser un reloj en progreso.

 

A finales del semestre tendremos una opinión más justa. Y para cuando se vuelva a enfrentar a Junior, que hoy por hoy es el rival más temido del fútbol colombiano, Nacional se conocerá más y mejor mientras el Tiburón acarreará un apretado calendario de tres torneos y suelen suceder expulsiones, lesiones y sanciones para tanto trajín. Con seguridad en el próximo enfrentamiento ante los de Comesaña, el verde mentalmente esté superior, gracias al crecimiento del equipo y la sabia conducción del Míster.

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