septiembre 29 / 2014

COPA VERDOLAGA CON LA COMUNIDAD

Autor: Comunicaciones Atlético Nacional

La Copa Atlético Nacional con la Comunidad este año en honor a Andrés Escobar, es uno de los grandes aportes del Club a la sociedad, pues es un torneo donde se inscriben escuelas y clubes de fútbol de diferentes comunas en situación de vulnerabilidad de la ciudad de Medellín y algunos municipios del departamento.

La Copa Atlético Nacional con la Comunidad este año en honor a Andrés Escobar, es uno de los grandes aportes del Club a la sociedad, pues es un torneo donde se inscriben escuelas y clubes de fútbol de diferentes comunas en situación de vulnerabilidad de la ciudad de Medellín y algunos municipios del departamento.

 Tiene como objetivo promover actividades sociales, culturales y educativas por medio del fútbol como método de enseñanza, fortaleciendo así los procesos integrales en cada participante. Desde el 2012 en que se realizó la primera edición, el proyecto ha beneficiado a más de 5.000 niños y jóvenes. La Copa es totalmente gratuita para todos los equipos inscritos, ya que reciben uniformes, los juzgamientos, hidratación y la utilización de los espacios; teniendo como objetivo fundamental fomentar el respeto al  juego limpio y los valores deportivos. Este aspecto involucra a los niños, jóvenes y padres de familia. Este aprendizaje se complementa con charlas dictados por profesionales o practicantes voluntarios en jornadas adicionales  que están enfocadas en psicología, nutrición, sociología, medicina preventiva y fortalecimiento del proyecto de vida y liderazgo.

 Aparte de todos los beneficios que ha traído la Copa Atlético Nacional para la comunidad, existen grandes historias detrás de ella, relatos  de personas y grupos que han visto el torneo como incentivo de vida y motor para cumplir los sueños que algún día vieron tan lejanos.  Este es el caso de Jair Gonzales, un hombre que trabaja con niños y jóvenes de  escasos recursos del barrio Aranjuez, y algunos de ellos  habitan  a orillas del Río Medellín.

El sueño por crear una Escuela de Fútbol, nació para Jair hace muchos años, pues es amante de       este deporte desde que era un niño, sin embargo, como dice él mismo: “todo en esta vida lastimosamente es plata” y una escuela significa gastos, un lugar donde reunirse, sitios de entrenamiento, implementos para realizar las prácticas (balones, conos, petos),  y estas   limitaciones impedían lograr su objetivo de formar la escuela de fútbol como tal. Pero  el ímpetu y la ganas de Jair, de colaborar en el desarrollo deportivo y social de un grupo de niños, lo llevó a organizarlos de la manera más sencilla: reuniéndolos únicamente los fines de semana para jugar en una cancha improvisada en la mitad de una cuadra del barrio Aranjuez, al lado de una tienda llamada Simona, que es de ahí  donde nace el nombre del club.
 

Copa Atlético Nacional con la Comunidad y el Club Simona

La Copa fue el inicio y principal gestor del sueño de Jair, pues cuando ese grupo reducido de menos de 15 niños, se enteró que se realizaba un torneo con diferentes comunas de escasos recursos y municipios del departamento, quisieron hacer parte activa del evento  y  mostrar que con sacrifico y lucha podrían pertenecer a un proyecto del equipo que más admiran y  al cual desean pertenecer en un futuro: Atlético Nacional.

Este proceso empezó el día que se enteraron que existía la Copa para la comunidad, fueron a inscribirse y cuando llegaron se llevaron la sorpresa, que uno de los requisitos para hacer parte era tener tres categorías y Jair, solo contaba con un grupo de niños que ni siquiera tenían un nombre oficial. Así, que al  salir de allí, comenzaron entre todos  a invitar al hermano, al primo, al amigo del primo y de esa forma en unos días conformó los tres equipos que necesitaban para  poder obtener el cupo. El nombre que escogieron  fue Simona, pues fue el lugar donde se empezó a gestar el sueño.

“La Copa  nos ha servido mucho en la parte de formación, porque una cosa es practicar y jugar fútbol con los niños por tenerlos ahí, a vamos a entrenar porque vamos a ir a jugar un gran torneo, y el hecho que el  torneo  se llame Atlético Nacional llama muchísimo la atención y le ayuda mucho a ellos en la parte de superación personal. Una cosa es decir vamos a jugar olimpiadas y otra muy diferente es vamos a jugar la Copa Atlético Nacional, es la más grande motivación”: dice Jair, mientras sonríe.  

Ya haciendo parte de la Copa Atlético Nacional con la Comunidad, varios amigos y colegas en el tema deportivo, aconsejaron a Jair de registrar a Simona como un Club. Objetivo que logró con mucho esfuerzo  y apoyo por parte de todos los miembros de Simona.  En la primera edición en el 2012 no se les cobraba a los niños mensualidad, solamente 500 pesos para el lavado de los uniformes y esto lo hacía una madre cabeza de familia. En la Copa del año pasado les tocó empezar a cobrar una mensualidad, pues el hecho de que el club se legalizara oficialmente y el número de niños aumentara a 90, tenían la necesidad de contratar  profesores y otros aspectos que requieren dinero. Se realizó una reunión y entre los padres de familia decidieron asignar la cuota a pagar.
 

Apropiado del tema y de lo que ha sido el proceso de formación de su club, Jair nos cuenta: “la cultura de protección y cuidado en muchos barrios con los niños no es tan fuerte, y estos salen a las calles desde muy temprana edad, ya que a los padres por estar ocupados no les  dan la importancia que requieren los niños. La historia cambia por completo cuando se les dice a los padres que sus hijos hacen parte de la Copa Atlético Nacional, cuando saben que sus hijos tienen charlas, uniformes, nutricionista, reuniones para los padres de familia con psicólogos profesionales y toda la cosa; allí se logró integrar a los padres, acá viene nuestro trabajo: Nacional los trae, ahora nos toca a nosotros tenerlos involucrados en el proceso integral del niño o joven”.
 

Esta historia de superación y motivación no acaba aquí.  Simona, asignó el último viernes de cada mes como un día en el cual todos llevan algo de mercado para entregárselo  a una pastora de una iglesia, que se encarga de hacerlo llegar a las familias más necesitadas, “nos vamos articulando, asignando labores, colaborándonos unos a otros y ya no solo es el Club Simona sino en conjunto con líderes comunitarios del barrio ”: Jair Gonzales.

Esta como muchas historias que existen detrás de la Copa Atlético Nacional,  han servido  de inspiración, y  motivación para niños, jóvenes y padres que viven en un contexto vulnerable en la ciudad de Medellín y en el departamento.

 
Daniela Mejía Prieto
Practicante de Comunicaciones
 

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