septiembre 11 / 2019

CEPPELINI Y NACIONAL: UN AMOR A PURO GOL Y GARRA CHARRÚA

Autor: Comunicaciones Atlético Nacional

Nació en Montevideo, hoy hace justamente 28 años. Hace diez debutó como futbolista profesional y actualmente vive uno de sus mejores momentos en su carrera deportiva vistiendo la camiseta de Atlético Nacional. En el último clásico antioqueño fue la figura del partido, anotó un gol, metió dos asistencias y le entregaron su tercera placa como mejor jugador.

 

Llegó al Verdolaga a comienzo de año proveniente de Danubio de su país. Su visión de juego, inteligencia y elegancia a la hora de conducir la pelota, lo convirtieron en un jugador atractivo para llegar al equipo más campeón de Colombia. Arribó en silencio, pero con una sonrisa y una maleta llena de ilusiones en busca de consolidarse en el bicampeón continental.

 

Y no defraudó. En los primeros seis meses fue uno de los goleadores del equipo junto con Hernán Barcos, quien se convertiría en su mejor amigo dentro y fuera de la cancha. Dos de esos goles los anotó frente a Independiente Medellín, al mismo al que no pudo enfrentar en el primer clásico de este semestre. Lo vio desde la tribuna, y aunque sus compañeros lograron la victoria 5 a 2, los sufrió por no estar en la grama del Atanasio.

 

Pero la vida le tenía guardada una noche especial. El pasado domingo era su día de inspiración y se convertiría en el jugador más influyente: Realizó 49 pases, de los cuales, 45 fueron acertados, para una efectividad del 91%. Se paseó la cancha, deleitó a la tribuna y anotó su noveno gol con Atlético Nacional, otro más contra el rival de patio. Además realizó dos asistencias para que Jarlan y Barcos también anotaran en el clásico.

 

Fue al minuto 41 del partido, cuando ya el tablero del Atanasio marcaba un 2 a 0. Yerson Candelo y Helibelton Palacios se juntaron para dejar en el camino a tres rivales con una jugada de micro, Helibelton le da el balón a Ceppelini, quien de primera cruza el balón, lejos del alcance de González. ¡Golazo! El uruguayo celebraba otro gol, el tercero en el torneo y la tribuna se volvía una locura.

 

 

“Los clásicos son partidos que todos los jugadores quieren jugar y nos gusta que la hinchada se ilusione porque tenemos como hacerle frente a los dos torneos. Era fundamental ganar el clásico para afrontar el partido contra Tolima, un partido que debemos jugar con tranquilidad para darle vuelta”, dijo luego de terminar el partido.

 

Y ese gol lo celebró haciendo la cuna, como el brasileño Bebeto en el Mundial del 94. No era para menos, porque aunque en el fútbol se puede tener varios hijos, hace poco debutó como papá. Su hijo Matheo se convirtió en su mejor motivación cada vez que pisa una cancha de fútbol.

 

“Soy un agradecido de mi familia, de mis padres, de mi esposa y ahora de mi hijo. Él es un motor de cada día para entrenar y trabajar”, confesó a MI NACIONAL RADIO en medio de una sonrisa, esa que deja salir espontáneamente cada vez que juega.

 

Ha jugado en Italia, Rumania, Eslovenia. La Champions League, pero también el Mundial Sub 20 y Suramericano sub 20 vistiendo la camiseta de su amada Uruguay, a la que nunca olvida cada vez que toma mate y hace un asado con sus amigos. Sueña con seguir anotando goles, pero sobretodo con gritar campeón y dar la vuelta olímpica en el Atanasio.

 

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