Crónica Verdolaga

Talento, ingenio y magia

 

El origen

 

Como en la película que se estrena por estas semanas en cartelera, Dorlan Mauricio Pabón, tiene el poder de encontrar los secretos más profundos de la historia Verdolaga. Es capaz de convertirse en el nuevo propulsor del romance entre aficionados e Institución y entregará todo lo que tiene para que todo se vuelva amor puro.

 

Por Ramón Fernando Pinilla H.

 

Siempre, través de sesenta y pico de años de historia, todos los momentos de Atlético Nacional han estado señalados por los guayos de sus mejores exponentes. Esos que se llevan todas las miradas y que con sus jugadas se convierten en una especie de imán que atrapa todas las retinas del público a su alrededor. Aquellos emblemas que atraparon para siempre la corona de intocables de esta bella y nutrida historia. Esos insolentes que se atrevieron a tirarle caños a la vida desde el potrero que les ayudaba con el polvo que levantaban, a esconderle la pelota a sus rivales.

 

De esta forma nuestros antepasados y nosotros, todos juntos, pudimos ver en vivo y en directo o a través de las leyendas que cuentan nuestros abuelos, a Turrón Álvarez, a Zazzini, a Pepe, a Rossi, a Fernández, a Campaz, a Olmedo, a Herrera, a Cueto, a Santín, a Fajardo, a Tréllez, a Asprilla, a Aristizábal, a Osorio, a Chonto, a Morales, a Aldo Leao, a Giovanni y a muchos más. Es el recuento del talento Verdolaga. Ese que viene de cuna traído por los inmortales. Aquél que te da el derecho inoxidable al recuerdo eterno.

 

Y poco a poco, Dorlan Mauricio Pabón comienza a ocupar ese sitial privilegiado del corazón del hincha Verdolaga. Asume con naturalidad el reto, le4 gusta la pelota, se atreve de media y larga distancia, juega vienen corto y en largo, no es difícil para él encontrar pequeñas sociedades con diferentes compañeros y entiende que el fútbol pasa por la rapidez de las decisiones, a pesar de contar con velocidad de piernas.

 

Pabón tiene destino de héroe de la feligresía más popular del balompié colombiano. Cuenta con esa aura que lo provee de ese carisma y ese don con el que llegaron muchos de los que antes se robaron todas las miradas. Lo primero que tiene que saber es que la gente espera mucho de sus jugadas. Tiene puestas en él muchas de sus esperanzas por lo que sería una pena malgastar su talento.

 

Dorlan Mauricio tiene que entender que es su juego el que llevará a Atlético Nacional a ser un equipo de mitad de tabla para estar mucho más arriba. Deberá transformarse en protagonista clave de este campeonato gracias al fútbol que comenzó a mostrar y los goles claves que empezó a hacer como ese del minuto 94 ante Cúcuta Deportivo para arrancarle del bolsillo una victoria a un equipo que irrespetó el Atanasio Girardot con su fútbol mediocre.

Tiene que agudizar el ingenio y desde su rendimiento convertir al elenco Verdolaga en un equipo con deseo de copas. De ganar y de seguir cosechando laureles en nuestro territorio y en el continente. Deberá obtener, con su fútbol y sus jugadas en Atlético Nacional, esa visa de ser indiscutido en la Selección, porque aún no lo es. Y ese sello de distinción lo puede adquirir con actuaciones deslumbrantes en el equipo de José Fernando Santa.

 

Los equipos se consolidan a través del rodaje. Los jugadores también. Y tanto Nacional, como él mismo, vienen de menos a más. Una señal de que las cosas pueden marchar por un mejor camino a partir de octubre y noviembre. Por tratarse de un jugador que apenas lleva tres partidos en Nacional, tiene que estar íntimamente ligado a cualquier posibilidad de ensamble. Escuchar, entonces, deberá ser una de sus principales virtudes. A los técnicos, a los directivos, a los periodistas, a los aficionados. Así construirá mejor cada ladrillo de su gloria.

 

Tratándose de un jugador picante  saliendo de contra y un lúcido partícipe de cuanto circuito de ataque se eslabona en el verde, Dorlan Pabón tendrá que entregar desde lo anímico y lo temperamental todas las respuestas óptimas. Porque trae de fábrica aquello que no se vende en farmacias ni supermercados: talento. Sus condiciones lo trajeron a Nacional. Hicieron que el Club con más historia del fútbol colombiano depositara sus ojos en la naturaleza de sus movimientos angelicales, capaces de enamorar a toda una afición. En la ductilidad y precisión de sus actos.

 

Dorlan Mauricio Pabón camina por el sendero de lo extraño acompañado de esa sana sensación de que todo podrá ser mejor. Tanto él como el equipo, supieron asimilar esa desventaja de iniciar con pie izquierdo la Liga Postobón con esa dolorosa derrota en Cali que cada vez más adquiere el agradecimiento de la autocrítica de esa noche por las connotaciones que trajo en rendimientos tanto individuales como colectivos. Nacional creció desde esa noche de Palmaseca, sustentado en el mejoramiento continuo de sus circuitos de buen juego y sacó nítidas ventajas en el balance global tanto en Liga como en Copa Postobón.

 

Y de cara a los Cuartos de Final de la Copa y al segundo tercio de la Liga Postobón, el ánimo grupal se subió a las nubes. Con Pabón asistiendo como en Tunja o definiendo como ante Cúcuta, cualquier cosa puede pasar a favor de Nacional en sus partidos. Porque se trata de un jugador que de visitante o de local, en el primer tiempo o en el segundo, de fuera del área o dentro de ella, con estadios llenos o vacíos y con presión o sin presión, siempre explota el talento genuino que trae desde el origen.

 

Atlético Nacional comienza a mostrar un semblante seductor. No es poco. Comienza a dibujarnos una sonrisa en el rostro. No es poco. Empieza a permitirnos la ilusión. No es poco. Y comenzamos a agradecer que por favor terminen los tiempos de escasas alegrías y que regresen las épocas de mirarnos los callos que tenemos de dar tantas vueltas olímpicas. Como desde el origen…

 


 

 

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