Estadística Verdolaga

Un paso gigante

 

UN SUEÑO HECHO REALIDAD.

 

Atlético Nacional, el club más grande y reconocido de nuestro país, se viste de pantalón largo. Sí señores, el pantalón de Atlético Nacional dejó de ser uno de esos pantalones cortos y se convierte en uno de esos grandes  y elegantes con el que se puede asistir a cualquier fiesta bien sea informal o de gala.

 

Por Héctor Agudelo Álvarez

 

La inauguración de la flamante Sede Deportiva del elenco Verdolaga en Guarne le da a Atlético Nacional la posibilidad de mostrar y mostrarse como uno de los grandes de Suramérica. Esta primera etapa permite que todos los jugadores profesionales y no profesionales tengan un espacio donde realizar cada una de las prácticas para su formación deportiva. La cancha en grama natural, la cancha en grama sintética, los vestuarios, el gimnasio, las oficinas y la Sala de Prensa que componen esta primera etapa son la realidad de un sueño que pasó por muchas de las cabezas que hicieron parte de la grandeza de este equipo de fútbol.

Hoy más que nunca quiero recordar cada una de esas frías o calurosa mañanas de la década del sesenta en las cuales los integrantes del Atlético Nacional de ese entonces tenían que realizar sus prácticas en las antiguas “Marte”, la 1 y la 2, ambas con dirección oriente – occidente y en el medio de ellas la llamada “cajita de fósforos. Las tribunas metálicas a lado y lado de la cancha se llenaban de espectadores para ver a los verdes en su entrenamiento diario. Los balones que salían disparados por encima de los largueros de los arcos eran recogidos afuera por los pequeñines que pegados a las rejas querían recibir en contraprestación a su visita, una sonrisa o un saludo por parte de sus ídolos.

 

Antes era diferente

También recuerdo los tacos que se armaban sobre la calle Pichincha o la llamada 48, recuerdo la manga ancha y larga donde por mucho tiempo estuvo ubicada la gran cruz que después fue trasladada al barrio el Picacho o la mangas aledañas a la canalización La Hueso donde después de un trabajo de trote y estiramientos varias camisetas terminaban haciendo las veces de arcos donde Luis Largacha en uno de ellos volaba de palo a palo para evitar que los disparos de los Oscar “Coco” Rossi, Oscar Romero o Carlos Campillo, por citar solo algunos, entraran a su arco, mientras que los utileros bien fuera el viejo “Tara”, Jairo Grisales o Elkin tenían que estar atentos para que los balones no se fueran a la quebrada..

También recordamos el espacio ubicado en los bajos de la antigua tribuna de lateral, aquel espacio reducido que comunicaba la puerta del vestuario con uno de los accesos a dicha tribuna. Allí el famoso bobito era el momento que aprovechaban los jugadores de ese entonces para contar sus infidencias, sus chistes y demás cosas que les sucedían en el día a día, al mismo tiempo que se recreaban con el balón.

Los años iban pasando y la lucha por conseguir un espacio donde entrenar era el pan de cada día. Afortunadamente la industria antioqueña siempre estuvo dispuesta a colaborar cediendo sus espacios deportivos para que los verdes pudieran realizar sus prácticas y era así como Fabricato, La Colombiana de Tabacos, Cartón de Colombia, Simesa, Enka, Sofasa y otras más entraban en la historia de Atlético Nacional.

 

 

Todos sin casa

Con los años el plantel fue renovándose en su nomina y en sus cuerpos técnicos y por eso vimos pasar a jugadores como Tito Gómez, la Chancha Fernández, Hugo Horacio Lóndero, Ramón Navarro, Oscar Calics, Javier Tamayo, Teófilo Campaz, Eduardo Retat y muchos otros más. Técnicos como José Curti, Cobo Zuluaga, César López Fretes, Oswaldo Juan Zubeldía, sin importar si eran nacionales o extranjeros, los espacios que encontraban para entrenar seguían siendo los mismos. Nunca propios. Siempre ajenos.

El coliseo Cubierto Iván de Bedout y la antigua piscina olímpica o piscina escuela, también servían por momentos como espacio para entrenar cuando el invierno azotaba el Valle de Aburrá. La década, del 90 que comienza con el título más grande alcanzado en toda la historia Verdolaga, trae consigo la gran posibilidad de tener por fin la Sede Deportiva. Una finca ubicada en la autopista Norte, cerca de Copacabana y Girardota, inicia la transformación de la misma para convertirse en la SEDE CAMPESTRE de Atlético Nacional.

Lo primero fue la construcción de 2 canchas con medidas oficiales, un vestuario cómodo para recibir al equipo profesional y seguidamente se levantarían las cabañas que servirían de sitio de concentración. Los primeros en disfrutar de esos espacios fueron  Higuita, Andrés Escobar, Diego Osorio, Chonto Herrera, Mauricio Serna, Carepa Gaviria, Víctor Aristizabal, Bolillo Gómez, Juan José Peláez y muchos más.

Este sueño poco duró y una vez más el regreso a las distintas Empresas del Valle de Aburrá, y del Valle de San Nicolás fue inminente. La Hostería Llanogrande, La cancha de las Mellizas, Flor Caribe y hasta la cancha de la Fuerza Aérea Colombiana se convirtieron en los sitios propicios para el entrenamiento matinal. El colegio de San Ignacio, la cancha de Fundadores en la Universidad Pontificia Bolivariana y las canchas de la Universidad Nacional y de Antioquia fueron también tabla de salvación.

 

Primer paso

La segunda gran oportunidad para tener una sede deportiva digna se da finalizando los 90 y comenzando el año 2000. La llamada Sede de San Cristóbal pudo haber sido el sitio ideal para concentrar y para entrenar día a día. Ubicada en el corregimiento de San Cristóbal y dotada con 2 canchas de grama natural, 1 cancha para el espacio reducido en arena, un pequeño gimnasio, zona húmeda, restaurante, una pequeña capilla y unas confortables habitaciones, pero un incidente geográfico truncó esta nueva aspiración Verdolaga.

Con el correr de los días, los meses y los años, el paso de los jugadores, técnicos y hasta directivos permitió que ese sueño comenzara a hacerse realidad. La meta que se fijó el Doctor Víctor Hugo Marulanda Velásquez de entregarle bajo su mandato al cuadro verde una excelente Sede Deportiva comenzó a cristalizarse gracias a la colaboración desinteresada de la Organización Ardila Lülle que cedió unos terrenos en el municipio de Guarne para la construcción de la misma. Entonces la historia se nos hace más cercana y conocida. El asesoramiento total por parte del Comité Ejecutivo, el respaldo total por parte de Postobón y los grandes sacrificios de toda la familia verde terminaron por hacer finalmente que el sueño de muchos se haga realidad. Nacional tiene hogar, lo estrenó y está sembrando su futuro. Con la grandeza que tenía que ser.

 

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